jueves, 28 de abril de 2011

PROYECTO ATENCION DOMICILIARIA


OBJETIVO GENERAL


Impactar en la calidad de vida de los enfermos con cáncer avanzado de la unidad de dolor y cuidados paliativos del INC en el programa de hospitalización
Domiciliaria de baja complejidad y optimizar la satisfacción de su familia en lo referente a los servicios prestados





OBJETIVOS ESPECIFICOS:


Organizar el equipo multidisciplinario y logístico para el programa de hospitalización domiciliaria de baja complejidad de la Unidad de Dolor y Cuidados Paliativos del INC médico familiar o internista, enfermera y psicología.

Capacitar a todo el equipo multidisciplinario en las guías de manejo para el control de síntomas físicos, sociales psicológicos y espirituales, durante todas las vigencias del proyecto.

Documentar los protocolos de procedimientos médicos del programa de hospitalización domiciliaria de baja complejidad de la Unidad de Dolor y Cuidados Paliativos del INC.


Elaboración de protocolos y procedimientos en la atención medica especializada en dolor y CP para el PHD baja complejidad.

 

 

MARCO TEÓRICO

Atención domiciliaria cuidados paliativos


La Organización Mundial de la Salud define los Cuidados Paliativos como “un enfoque que busca mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias al afrontar los problemas asociados con una enfermedad en potencia mortal, gracias a la prevención y el alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicosociales y espirituales”.
los cuidados paliativos realizan un abordaje al padecimiento a partir de la constitución de equipos interdisciplinarios de asistencia, haciendo consistir como unidad de tratamiento al paciente y su familia, y posibilitando la organización de los cuidados en el domicilio (de acuerdo a las preferencias del paciente). Alcanzar la mejor calidad de vida posible se transforma en el objetivo prioritario de sus intervenciones.
En función de estos principios, los cuidados paliativos:
·         proporcionan alivio del dolor y otros síntomas angustiantes;
·         reafirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal;
·         no pretenden acelerar o aplazar la muerte;
·         integran los aspectos psicológicos y espirituales de la asistencia al enfermo;
·         ofrecen un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como puedan hasta la muerte;
·         emplean un enfoque de equipo para abordar las necesidades de los pacientes y sus familias, incluida la orientación para afrontar la pérdida de un ser querido, cuando sea pertinente;
·         mejoran la calidad de vida y también pueden influir positivamente en el curso de la enfermedad;
·         son aplicables en los inicios de la enfermedad, conjuntamente con otras terapias que procuran prolongar la vida, como la quimioterapia o la radioterapia, e incluyen las investigaciones necesarias para comprender y controlar mejor complicaciones clínicas dolorosas.[1]
Los principios de los Cuidados Paliativos son aplicables al cuidado de personas que padecen enfermedades progresivas limitantes de la vida, tales como cáncer, SIDA, fibrosis quística, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, Dentro de estas patologías, las enfermedades oncológicas constituyen las de mayor incidencia; este hecho determina que los Cuidados Paliativos se hayan abocado fundamentalmente al abordaje del sufrimiento asociado al cáncer.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la responsabilidad fundamental de las profesiones del campo de la salud en cuanto al alivio del sufrimiento de los pacientes no puede cumplirse a menos que los cuidados paliativos tengan prioridad dentro de los programas de salud pública y de control de enfermedades”.[2]
Las medidas para llevar a cabo una política racional de Cuidados Paliativos deben incluir:
·         la implementación de recursos específicos,
·         la mejora de la atención en los recursos ya existentes (atención primaria, Hospitales generales y Centros de larga estancia),
·         la formación de profesionales y,
·         la educación de la sociedad y su participación.
Asimismo, una correcta organización asistencial en cuidados paliativos requiere de una  categorización por niveles según el riesgo del paciente y sus necesidades de tratamiento.
El nivel de riesgo está basado en el grado de sufrimiento o de deterioro de la calidad de vida en relación a la patología padecida y no a la probabilidad de morir. Se considera la muerte como un evento natural de la vida y esperable dada la evolución de la enfermedad.
La complejidad clínica o el nivel de riesgo de un paciente y su familia o entorno afectivo puede cambiar notablemente en los distintos momentos evolutivos de la enfermedad, determinando la necesidad de atenderse en distintos niveles de riesgo. La flexibilidad del sistema debe favorecer la resolución de los problemas, necesidades y la provisión de cuidados adaptados a esos distintos niveles de riesgo.
El mayor riesgo de un paciente o de su familia, en cualquiera de las áreas (física, psicológica, social o espiritual) hace que esté recomendado un determinado nivel aunque en las otras el nivel sea menor, por ejemplo: un paciente con síntomas físicos controlables en el nivel 1 pero con signos de claudicación familiar o depresión con ideas de suicidio deberá ser atendido en un nivel 2 o 3.
Cada nivel tiene límites máximos de atención. Los niveles superiores incluyen siempre lo que se puede resolver en el nivel inmediato inferior.


 CONCLUSIONES

La educación a los cuidadores  y el acompañamiento al paciente y su familia es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos en  atención domiciliaria.

Mejorar la atención del paciente con cáncer muy avanzado por medio de esta visita domiciliaria ayudándolo a evitar salir de casa y beneficiando a sus familiares económicamente.


ENCUESTA



 






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